Recursos naturales en disputa: Soberanía, Derechos Humanos y Derecho Internacional.
Comunicado a raíz de los sucesos acontecidos en Caracas, ciudad capital de la República Bolivariana de Venezuela, durante la madrugada del 3 de enero del 2026.
El gobierno de Estados Unidos ejecutó una intervención militar en Venezuela sin precedentes, que culminó con la detención del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, la primera dama Cilia Flores, quienes fueron trasladados a territorio estadounidense para enfrentar cargos por narcotráfico y terrorismo. Posteriormente, en una conferencia matutina, el presidente Donald Trump anunció la instauración de una administración provisional bajo control estadounidense, orientada a facilitar una transición política, así como la supuesta reparación económica y estructural a empresas petroleras de ese país.
El control de los recursos naturales ha sido históricamente un elemento determinante en las dinámicas geopolíticas del sistema internacional y en este caso, no resulta ser la excepción. Venezuela alberga el 17% de las reservas mundiales de petróleo, según datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Por consiguiente, las múltiples declaraciones del mandatario americano en días anteriores, así como las emitidas en la conferencia de hoy, en donde expresa que “[v]amos a hacer que nuestras firmas, compañías petroleras de EE. UU., las más grandes en cualquier parte del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura gravemente deteriorada, la infraestructura petrolera, y comiencen a generar dinero para el país” vinculan el objetivo de la intervención, no como un acto de liberación, sino como una reparación y uso de dichos recursos naturales. Esto entonces representa un riesgo para la región, pues el simple hecho de que un país del sur global tenga recursos que se presenten como objetivos militares, sería excusa suficiente para su invasión, control, y despojo; bajo estas condiciones, lo que se presenta como un acto de “liberalismo” no es más que otra forma de nombrar una nueva opresión.
Desde Eheco, rechazamos el régimen autoritario impuesto por Nicolás Maduro en Venezuela, responsable de años de represión militar y corrupción sistemática. Confiamos en que el pueblo venezolano pueda finalmente alcanzar la paz y la estabilidad que ha buscado incansablemente durante tantos años.
Sin embargo, también nos preocupa la intervención militar de Estados Unidos, al constituir una grave violación del derecho internacional. La historia demuestra que este tipo de acciones no responden al bienestar de los pueblos, sino a intereses económicos y geopolíticos. Los hechos actuales evidencian una nueva expresión del imperialismo de Washington, que bajo el discurso de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, y una premisa utópica de libertad y democracia, busca legitimar el control y despojo de recursos naturales, especialmente en un contexto global marcado por la crisis climática y la creciente disputa por estos bienes.
Invitamos a los, las y les tomadores de decisiones a replantear el rol de los recursos naturales en conflictos armados internacionales. El respeto a los recursos naturales no es negociable en contextos de conflicto, ni es sinónimo de ventaja militar en intervenciones de este tipo. Consideramos que su gestión debe de ser guiada por los principios de soberanía de los pueblos, a través de la escucha activa y promoción de la participación ciudadana sin dejar a nadie atrás y no como botines estratégicos al servicio de las hegemonías políticas, evitando que se profundice la violencia global. Nuestros pensamientos están con el pueblo venezolano, deseamos la pronta resolución de la presente crisis, e invitamos a mirar con ojos críticos la evolución de la presente.

